Trabajo entre líneas de código, pero mi refugio está en las palabras. La lógica y la emoción no son opuestos para mí, son el mismo viaje con distinta forma.
Escribo de noche porque la noche me lo permite, siempre lo ha hecho. Ese espacio entre la vigilia y el sueño es donde la conciencia se vuelve más honesta, donde la realidad se dobla lo suficiente como para revelar algo verdadero. Alterno entre el español y el inglés, entre la poesía y la prosa, entre lo que se puede nombrar y lo que solo se puede rodear.
Fotografío para recordar lo que veo y para experimentar lo que la luz hace cuando nadie le pide ser literal. La música me acompaña en ese tránsito. La pintura y el dibujo hacen algo que pocas cosas logran: me detienen.
Escribo para entender lo que siento y en ese intento, sin buscarlo del todo, pretendo dejar algo que permanezca.
